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Las Tierras del Mayathan: un mundo maya hecho de conexiones

Las Tierras del Mayathan
Procesos culturales, interrelaciones e intercambios a lo largo del tiempo.
Editado por Alfredo Barrera Rubio y Ruth Gubler

Por: Mtra. Lucy Chan Miss

Una lectura de la obra editada por Alfredo Barrera Rubio y Ruth Gubler permite mirar al Mayab no como un espacio aislado y homogéneo, sino como un territorio históricamente articulado por la circulación de personas, conocimientos, objetos, prácticas e ideas.

Pensar históricamente a las sociedades mayas exige abandonar una imagen que durante mucho tiempo resultó cómoda: la de un mundo relativamente cerrado sobre sí mismo, dividido en regiones culturales más o menos estables y explicable, fundamentalmente, a partir de sus dinámicas internas.

Las Tierras del Mayathan. Procesos culturales, interrelaciones e intercambios a lo largo del tiempo, obra editada por Alfredo Barrera Rubio y Ruth Gubler y publicada por BAR Publishing en 2025, invita precisamente a mirar en otra dirección.

Se trata de una obra colectiva amplia, tanto por los periodos y territorios que comprende como por la diversidad de problemas y disciplinas que reúne. Sin embargo, su principal interés no reside únicamente en la cantidad de sitios, investigaciones o especialistas que aparecen en sus páginas. Lo verdaderamente sugerente surge cuando el volumen se observa como un conjunto.

Desde esa perspectiva aparece una idea que atraviesa buena parte del libro: el mundo maya puede comprenderse mejor desde sus relaciones, desplazamientos e intercambios.

El Mayab que emerge de estas investigaciones no es un territorio cerrado. Es un espacio construido históricamente mediante la circulación de personas, bienes, conocimientos, prácticas, símbolos e ideas.

El Mayab como espacio de interacción

La obra tiene como antecedente el Segundo Congreso Internacional de Cultura Maya, celebrado en Mérida, Yucatán, del 13 al 19 de marzo de 2005 bajo el tema Las tierras del Mayathan: su dinámica histórica y cultural en el contexto mesoamericano.

Ese origen ayuda a explicar su carácter. El volumen reúne investigaciones provenientes de diferentes disciplinas, sitios y periodos, pero no constituye simplemente una acumulación de estudios independientes. Entre ellos aparece una preocupación compartida: comprender las sociedades mayas a partir de los procesos que las relacionaron entre sí y con otros pueblos y regiones de Mesoamérica.

Esta perspectiva resulta particularmente importante porque permite alejarse de una representación del área maya como una unidad homogénea o relativamente aislada.

Desde las primeras contribuciones aparecen ejemplos de esas conexiones. Johanna Broda aborda la observación del cenit y los intercambios de conocimientos científicos entre mayas y teotihuacanos, mientras Geoffrey Braswell examina las relaciones entre Teotihuacan y distintas ciudades mayas.

Los editores hablan, en este contexto, de una “compleja red de interacción multidireccional”.

La expresión es especialmente útil.

En lugar de imaginar influencias que parten de un centro poderoso y alcanzan pasivamente distintas periferias, podemos pensar en relaciones que operan simultáneamente en diferentes direcciones y adquieren características particulares dependiendo de los lugares y momentos históricos involucrados.

La interacción, más que el aislamiento, se convierte así en una de las claves para aproximarse a la historia del Mayab.

Muchas tierras dentro del Mayathan

El segundo elemento que destaca en el volumen es su enorme amplitud territorial.

El recorrido comienza en el noroeste de Yucatán, con investigaciones sobre T’Hó, Dzibilchaltún, Chunchucmil, Sihó y Mayapán. A través de estos sitios se abordan cuestiones relacionadas con urbanismo, patrones de asentamiento, organización social, poder, género, arquitectura, artefactos y pintura mural.

La mirada se desplaza posteriormente hacia la región Puuc.

Las investigaciones realizadas en Xocnaceh, Paso del Macho y Kiuic aportan elementos para reconsiderar la antigüedad y complejidad de la ocupación de las Tierras Bajas Mayas del Norte. Los datos correspondientes al Preclásico Medio cuestionan interpretaciones que suponían una ocupación más tardía de la región.

La relevancia de estos hallazgos no consiste solamente en desplazar una fecha hacia atrás.

Reconocer una ocupación más antigua modifica también nuestra comprensión de los procesos de formación de sociedades complejas en el norte de la península. El Puuc queda así incorporado a una historia de larga duración en la que las dinámicas sociales y políticas no pueden entenderse exclusivamente como fenómenos tardíos.

El recorrido continúa posteriormente hacia otras zonas del oriente y nororiente de Yucatán y alcanza Campeche, Quintana Roo y Tabasco.

Lo que aparece entonces es una geografía histórica y cultural del Mayab cuyos límites, relaciones y significados cambian dependiendo del periodo estudiado.

Los territorios dejan de ser simples escenarios donde suceden acontecimientos. Se convierten en parte activa de las relaciones históricas que hacen posibles los intercambios.

Caminos mayas o sacbeoob, asentamientos, rutas marítimas, espacios rituales y recursos naturales participan en la articulación de distintas regiones y ayudan a explicar por qué determinados lugares adquirieron especial importancia dentro de estas redes.

El estudio de Ernesto Vargas Pacheco constituye un buen ejemplo. Al analizar las relaciones entre el centro de México y la península de Yucatán a través de La Chontalpa, coloca a Xicalango, en el sur de Campeche, dentro de circuitos más amplios de comunicación e intercambio.

La geografía deja así de ser un fondo inmóvil. Se convierte en parte de la explicación histórica.

Mirar el pasado desde varias disciplinas

Un tercer rasgo relevante de Las Tierras del Mayathan es su carácter interdisciplinario.

Aunque la arqueología ocupa una posición central, el volumen incorpora trabajos provenientes de la antropología social, la etnohistoria, la iconografía, la arqueoastronomía, la lingüística, la etnobotánica y el análisis de códices, entre otros campos.

La importancia de esta diversidad no reside simplemente en reunir especialistas de distintas áreas.

Su verdadero valor es metodológico.

Cada disciplina y cada tipo de fuente permiten observar dimensiones diferentes de los procesos históricos. Una pieza de obsidiana puede aportar información sobre procedencia y redes de intercambio; una estructura arquitectónica, sobre formas de organización política y social; un códice, sobre conocimientos calendáricos y astronómicos; una pintura mural, sobre sistemas simbólicos; y una fuente etnohistórica puede ofrecer indicios sobre concepciones territoriales o prácticas que resultaría difícil reconstruir únicamente mediante la evidencia arqueológica.

Ninguna de estas evidencias cuenta por sí sola toda la historia.

Es precisamente al ponerlas en relación cuando se vuelve posible construir interpretaciones más complejas.

De esta manera, la interdisciplinariedad deja de ser únicamente una característica editorial del volumen y se convierte en una forma de aproximarse al mundo maya.

Una historia que no termina con la Conquista

Existe además otro aspecto particularmente importante: la amplitud temporal.

El recorrido de Las Tierras del Mayathan no concluye con las sociedades mayas prehispánicas. El libro incorpora documentos y problemas correspondientes a otros momentos históricos y llega hasta las comunidades mayas contemporáneas.

Esa decisión permite observar no solamente rupturas, sino también procesos de transformación, continuidad, apropiación y resignificación.

Un ejemplo especialmente interesante es el estudio de Ruth Gubler sobre Yerbas y hechicerías del Yucatán, documento en el que convergen conocimientos etnobotánicos y prácticas médicas. A partir de la evidencia interna, la autora propone una datación en el siglo XVII e identifica la coexistencia de antiguos conocimientos locales con plantas, saberes e ideas procedentes de otros contextos.

Lo relevante es precisamente esa coexistencia.

Los conocimientos no aparecen simplemente sustituidos por otros. Son incorporados, adaptados y reinterpretados dentro de prácticas locales, produciendo nuevas configuraciones culturales.

El volumen culmina con investigaciones dedicadas a las sociedades mayas contemporáneas.

Un estudio sobre la Virgen de Buctzotz analiza la manera en que el peregrinaje de la imagen participa en la construcción de una región devocional. Otro, dedicado a las fiestas del Cristo de Sitilpech, aborda las peregrinaciones, los gremios y las prácticas rituales desde su relación con el territorio sagrado y la territorialidad simbólica.

La historia maya, desde esta perspectiva, no finaliza en los sitios arqueológicos.

Continúa en los territorios, las prácticas, las memorias y las formas contemporáneas de construir significado.

¿Por qué hablar de “tierras” del Mayathan?

Después de recorrer la obra, el plural de su título adquiere una relevancia particular.

No existe una sola tierra, una temporalidad única ni una manera homogénea de comprender históricamente a las sociedades mayas.

Existen territorios con trayectorias distintas, relacionados entre sí y vinculados a su vez con otros espacios de Mesoamérica.

Quizá una de las principales aportaciones del volumen sea precisamente permitirnos pensar el Mayab desde las conexiones.

Seguir la circulación de objetos y conocimientos; reconstruir las relaciones entre ciudades y regiones; observar las transformaciones de los asentamientos; estudiar los caminos terrestres y marítimos; y reconocer las diferentes maneras en que las comunidades han construido y significado sus territorios permite acercarse a una historia maya caracterizada por la interacción y el cambio.

En esta empresa confluyen distintas generaciones y tradiciones de investigación. Entre los colaboradores del volumen se encuentran Johanna Broda, Geoffrey Braswell, Michel Boccara, Traci Ardren, George Bey III, William Ringle, Peter Schmidt, Susan Milbrath, Tsubasa Okoshi Harada y Ernesto Vargas Pacheco, además de numerosos investigadores cuyos trabajos recorren diferentes regiones, temporalidades y campos disciplinarios.

Articular esa diversidad constituye también uno de los méritos de la labor editorial desarrollada por Alfredo Barrera Rubio y Ruth Gubler.

Porque un libro colectivo de esta naturaleza enfrenta siempre un desafío: conseguir que investigaciones producidas desde disciplinas, tiempos y espacios diferentes dialoguen alrededor de problemas comunes.

En Las Tierras del Mayathan ese diálogo termina construyendo una imagen particularmente fértil del mundo maya.

No la de una civilización inmóvil ni la de territorios aislados, sino la de sociedades históricamente conectadas, capaces de intercambiar conocimientos, transformar prácticas, reorganizar espacios y producir nuevas formas de comprender el mundo.

Las ciudades, caminos, objetos, códices, paisajes y rituales que aparecen a lo largo del libro hablan de esa historia.

Pero también lo hacen las comunidades contemporáneas.

El Mayab no pertenece exclusivamente al pasado.

Sus significados continúan recreándose en el presente, allí donde las comunidades siguen construyendo, transmitiendo y transformando sus maneras de comprender y habitar el mundo.


Referencia de la obra

Barrera Rubio, Alfredo y Ruth Gubler (eds.). Las Tierras del Mayathan. Procesos culturales, interrelaciones e intercambios a lo largo del tiempo. BAR Publishing, 2025. Archaeology of the Maya, vol. 15.